Irizar inaugura en Marruecos una fábrica de autocares y autobuses urbanos
El grupo ha invertido 25 millones de euros en la construcción y equipamiento de una planta de 15.000 metros cuadrados. Sus instalacioines podrán producir hasta 1.000 vehículos al año.
Irizar dio dio ayer un paso de gigante en su implantación en Marruecos. El grupo cooperativo de Ormaiztegi inauguró una nueva planta en Skhira, al pie de la autopista que une Tánger con Marrakech, para dar salida a la gran demanda que no puede satisfacer su planta de Salé.
Con una inversión total de 25 millones de euros, la nueva factoría de 15.000 metros cuadrados, que arranca con más de 200 trabajadores, duplicará la capacidad productiva actual. Cuando esté a pleno rendimiento permitirá montar un millar de autocares al año.
Con esta nueva planta, según José Manuel Orcasitas, presidente de Irizar Marruecos, el grupo pretende «consolidar su estrategia de internacionalización». Aparte de su central en Ormaiztegi, el grupo cuenta con seis plantas en Marruecos, China, Brasil, México, India y Suráfrica.
La planta de Skhirat, que se levanta en una parcela de 60.000 metros cuadrados, lleva un mes en funcionamiento. Empezó con el mismo ritmo de producción que la planta de Salé, un autobús cada dos días, pero ahora ya está montando un autocar al día.
El objetivo es fabricar 240 autocares del modelo Century en su primer año de trabajo e ir aumentando la producción en función de la demanda. «Iremos subiendo el ritmo de producción de medio en medio autocar, lo que supone unas 70 personas más. Esto no supondrá un cuello de botella, porque en este país no hay problemas de personal», explicó José Manuel Orcasitas.
El modelo Century, un autocar creado para cubrir trayectos regulares y medias distancia, y del que el grupo cooperativo ha vendido más de 20.000 unidades en todo el mundo, seguirá siendo el modelo de referencia en Marruecos. Pero Irizar, que domina prácticamente el 100% del mercado de autocares de lujo en Marruecos, espera satisfacer la creciente demanda e introducirse en un nuevo nicho de negocio, el de los autobuses urbanos.
El sector, cuya regularización aún es incipiente en el país, busca establecer un sistema de concesiones de líneas regulares similar al español, lo que supondría enormes mejoras en la precaria calidad de los servicios actuales y en los propios autocares.
Para atender a este mercado, la compañía firmó hace cuatro años un acuerdo con la carrocera gallega Castrosua para realizar un clónico de su modelo CS40. El pacto, que permite a Irizar fabricar este modelo en Marruecos, impide fabricar el modelo en España durante un plazo de diez años.
Este pacto ha permitido, según el presidente de Irizar Marruecos, que la compañía accediera a «una tecnología fiable y contrastada en lugar de lanzarnos a la aventura por nuestra cuenta».
En los próximos años, a la espera de que este mercado se consolide, el grupo carrocero, espera desarrollar un modelo propio para no depender de ningún proveedor tecnológico.
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